Desahucios abiertos: vivir atemorizado.

Publicado: 11 marzo, 2014 en Sin categoría

Hablamos de desahucio cuando nos referimos al desalojo de un individuo o familia de su inmueble por “incumplimiento del contrato de alquiler o hipoteca”, generalmente por falta de pago.  No obstante, cabe destacar que en España se están dando otros motivos de desalojo, como por ejemplo estafas, contratos falsos…

Según constata  Ada Colau en su libro Sí se puede, en la época de la burbuja inmobiliaria la compra de una vivienda era muy accesible: los bancos daban muchas facilidades y no informaban de las cláusulas abusivas que comportaba. Estas facilidades han acarreado graves consecuencias: desde el inicio de la crisis se han producido una media de más de 400.000 desalojos y un número importante de  suicidios relacionados. Como respuesta, surge la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, una asociación y movimiento social que defiende el derecho a la vivienda a través del empoderamiento del ciudadano. Es un movimiento asambleario, apartidista y pacífico que ha conseguido detener más de 1000 desahucios  y realojar a cientos de personas. Además, ha negociado miles de daciones en pago y alquileres sociales, los cuales no deben superar el 30% de los ingresos.

Sin embargo, este drama no ha finalizado: actualmente, se estima que se producen  500 desahucios diarios aproximadamente. Por si esto no fuera lo suficientemente grave, en el pasado mes se ha extendido una nueva práctica en la Comunidad de Madrid: los desahucios abiertos, es decir, la comunicación del lanzamiento sin fecha ni hora exactas. Sobre este importante punto quería reflexionar con esta entrada. Si ya de por sí produce angustia y terror saber que te van a desahuciar, ¿cómo debe ser saber que en cualquier momento, estés durmiendo, comiendo o cualquier otra cosa, pueden entrar y decirte que te vayas? ¿Se puede vivir así? En ese caso, ¿a qué precio? ¿Son éticas estas prácticas? A mi modo de ver, no. Este tipo de desalojo no es ético ni humano.  El último caso de desahucio abierto que he presenciado ha sido el de Santiago, su mujer y sus tres hijos, que viven en Vallecas y han de subsistir con los 426 del subsidio de él. Los vecinos permanecimos como apoyo en su portal durante 3 días y finalmente, por suerte, se paralizó. Durante esos días pude observar el sufrimiento de la mujer, quien, según contaba y como delataba su rostro,  no podía dormir porque “cualquier ruido que escuchaba pensaba que eran los antidisturbios”. Pese a esto, me enorgullece contar que tras la paralización de su desalojo, esta familia acude a todos los desahucios para apoyar a otros vecinos. Esto es, sin duda alguna, un ejemplo del “empoderamiento ciudadano”  que tanto me gusta nombrar. Hay que luchar desde abajo y desde la acción, desde la comprensión y no desde la ignorancia, desde la autonomía y nunca desde la dependencia; pero siempre con el apoyo de los unos a los otros.

Para finalizar me gustaría añadir el vídeo del primer desahucio al que acudí, para transmitir un poco mejor la importancia que cobra este tema para mí y entender por qué ha pasado a formar parte de mi vida.

Vega Luján Paz.
 

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