SOY DIFERENTE, ¿Y?

Publicado: 20 mayo, 2014 en Sin categoría

Hasta no hace mucho tiempo, la intersexualidad era una cosa de mitos y leyendas, de ninfas y de dioses. Antes estas personas eran conocidas como hermafroditas, ahora como intersexuales. Independientemente del término, el paso del tiempo también ha conseguido que no se escondan ni tengan miedo. Han ido superando las barreras y prejuicios que la sociedad les ha puesto durante muchos años. No son hombres y mujeres a la vez, como mucha gente piensa ni tampoco tiene que ver con la transexualidad. A diferencia de los transexuales, quienes tienen características físicas claramente definidas de un sexo, pero se sienten del otro, los intersexuales son personas que tienen características sexuales que no permiten adscribirlos a un género determinado. Son personas con una condición intersexual, es decir: “Existe una discordancia entre el sexo cromosómico, los genitales externos y los internos”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con dicha condición nace una de cada 2.000 personas en el mundo y se estima que el 1% de la población tiene alguno de los 50 síndromes asociados a la intersexualidad.

El 1 de Noviembre del 2013, Alemania es el primer país europeo en reconocer y admitir legalmente la existencia del «tercer sexo», de manera que, además de las casillas para «hombre» y «mujer», tendrá una tercera a su disposición: la de «intersexual» o «sexo indefinido». Esto permitirá que los padres dejen en blanco la casilla de género en la partida de nacimiento. Esta nueva legislación, además, da la posibilidad de que más adelante cuando esas personas con sexo indeterminado se encuentren en edad adulta, puedan escoger si quieren estar bajo la categoría masculina o femenina. También se ofrece la opción de quedarse bajo la categoría del tercer género o indeterminado y no tener que escoger en ningún momento de su vida entre las dos opciones. La norma se inspira en un estudio del Consejo Alemán de Ética, que consideró que la legislación de la Unión Europea (UE) no garantiza los derechos de las personas intersexuales. Para justificar la reforma legislativa, Ángela Merkel se apoya en el artículo 3 de la Ley Fundamental alemana, que establece que “nadie puede ser discriminado o favorecido por su sexo, procedencia, raza, lengua, país, procedencia, o por sus opiniones políticas o religiosas”. Australia era el único país que hasta ese momento permitía a los padres no incluir el sexo del niño en las partidas de nacimiento. A diferencia de estos países, en España los padres de los bebés nacidos tienen la obligación de registrar el sexo de éste como masculino o femenino. Cuando un bebé viene al mundo con un trastorno de diferenciación sexual hay un equipo que debe decidir sobre el futuro del niño. Los encargados de valorar esta situación estudian las alteraciones en los genitales externos, si afecta a las vías urinarias, el número de cromosomas, así como las gónadas externas e internas. Una vez realizadas todas estas pruebas, los expertos están en disposición de determinar si existe preponderancia de rasgos masculinos o femeninos. Cuando se decide qué estrategia quirúrgica se va a realizar se deberá informar previamente a los padres, preguntándoles si aceptan el tratamiento que se va a llevar a cabo. En el caso de que no haya consenso con los padres existe un problema, ya que sin su consentimiento los médicos no pueden hacer nada. En este caso, serán los jueces los que intervengan y tomen la decisión. Si no se realiza la intervención quirúrgica en los primeros momentos de vida podrá llevar a problemas en la salud, ya que en edad adulta no habrá unos genitales perfectamente constituidos.

Pero, ¿Qué pasa con los pasaportes de los ciudadanos intersexuales o documentos oficiales? La ley alemana establece que en el pasaporte tiene que constar la “F” (mujeres) o la “M” (hombres). No se prevé que los ciudadanos intersexuales cuenten con una letra específica, lo que les impedirá el viaje a muchos países. Por ello, algunas asociaciones apuestan por la inclusión de la “X” en los documentos oficiales. En el caso de Australia, ya desde el 2011 permitían marcar con una “X” en la casilla de género de sus pasaportes.

Por otro lado, películas como “XXY” (2007) y “El último verano de la Boyita” (2009), abrieron la veda en la sociedad y pusieron sobre la mesa un tema del que todavía se desconoce mucho. Por último, para concluir con esta entrada, recomiendo ver el siguiente documental auto-biográfico sobre la lucha de una mujer para comprender su propia condición de intersexual a través de varios encuentros con otras personas en su misma situación.

Imagen

Macarena Rosado Landeras

 

 

 

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